Dulce travesía (Pico Pan de Azúcar)

Foto: Benyeli Duran

 

Visitar lugares, penetrar sus entrañas, mezclarse con su gente, con su manera de hablar de pensar, su cultura; esto y otras cosas más enriquece el alma.

Salir fuera de rutina no es nada difícil, un fin de semana es suficiente para refrescar tu mente. Incluso no es necesario viajar a otra ciudad, dentro de tu región seguramente hay montañas por transitar, lugares por visitar.

En esta ocasión el destino a recorrer es el pico más dulce de Mérida (Pico pan de Azúcar), la aventura empieza desde el momento que sales de tu hogar, de allí en adelante no sabes lo que te espera.

Debes estar mentalizado/a para disfrutar cada circunstancia que se presente en tu camino, bien sea que te quedes varado, que tengas que pedir un aventón, que pierdas parte de tu equipaje, tómalo todo como parte de una aventura.

Empezó la ruta

El trayecto comienza desde el Parque Nacional Páramo La Culata compuesta por inmensas montañas despeinadas de diversos colores refulgentes, que queda a pocos minutos de la ciudad de Mérida. El punto de inicio de la caminata está a 2950 m.s.n.m. De allí en adelante el sendero es asombroso, parte desde un camino amplio de tierra y con muy poco desnivel llegando al cruce de un río. Luego de caminar un rato por el plano, el camino se vuelve inclinado y un poco dificultoso por la altura.

El primer lugar de descanso es el inmenso y silencioso Valle El Muerto (llamado así porque ahí murió un joven de hipotermia). En este lugar puedes disfrutar la hermosa vista que ofrece el paisaje andino, puedes descansar, armar campamento y relajarte de todo el estrés que ofrece la ciudad.

Foto: Benyeli Duran

Si seguimos el recorrido, encontraremos el primer refugio, donde puedes acampar y descansar, pero si decides avanzar, encontraras un camino que te llevará por una suave pendiente, que da apertura a otro valle, allí se puede apreciar toda la belleza del páramo con algunas vacas y caballos pastando. No muy lejos de allí, se llega al Refugio 2, que es una casita hecha de piedras, donde también puedes acampar.

 

Para seguir hacia nuestro destino, pasamos por la cascada del duende, con una
Altitud de 4220 m.s.n.m. Un excelente lugar para despegarse del concreto. Desde allí se realiza el ascenso a la cumbre por un camino de tierra amarillenta y después cambia a piedras sueltas, donde los pies se hunden con cada paso, después el camino se hace realmente inclinado y de tierra dura donde a veces se usan las manos para ayudarse a subir, el camino es arduo el aire a esta altitud es escaso y se dificulta un poco la respiración. Sin embargo; el clima, la compañía, el agua de los riachuelos, LA MAJESTUOSA VISTA, todo eso hace que valga el esfuerzo.

Foto: Benyeli Duran

A pesar del cansancio que se pueda sentir en el momento, cuando se alcanza la cúspide del Pico Pan de Azúcar a unos 4.680 m.s.n.m. Desde allí se puede apreciar las altas y nevadas cumbres del Parque Nacional Sierra Nevada, los picos Bolívar y Humboldt y el lado sur del Lago de Maracaibo. Estos hermosos parajes merideños transmiten claramente la grandeza de las tierras andinas.

Foto: Benyeli Duran

 

Definitivamente viajar es una genialidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Sales fuera de la rutina diaria. Estas todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, las montañas, el cielo; todas aquellas cosas que tienen hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal. El viajar al principio te deja sin palabras y luego te convierte en un narrador.

Vista desde la cumbre Foto: Benyeli Duran

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